OPINIÓN

Las cicatrices de la tragedia de Armero, 34 años después

A pesar de los esfuerzos de algunos, muchas de las víctimas que sobrevivieron estuvieron desahuciadas. Perdieron todo en una sola noche, y, como es frecuente en este país, la presencia del Estado fue escasa.

18/11/2019

Por Elim J Alonso

En esta semana se cumplieron 34 años de la tragedia que sacudió al país ese 13 de noviembre de 1985. Fueron más de 25.000 las  vidas que terminaron en esa trágica noche. Además, varias familias se desintegraron, niños quedaron huérfanos, y las grandes pérdidas materiales que dejó la avalancha ocasionada por la erupción del Volcán Nevado del Ruiz. Según el Diario La República, la tragedia de Armero le costó al país 2,05% del Producto Interno Bruto (PIB) de 1985.   Sin embargo, a pesar del tiempo, aún quedan marcas de la tragedia. La avalancha no pudo enterrarlo todo, y los más de 6.000 sobrevivientes tuvieron que buscar un nuevo lugar y una nueva vida.

Estaba con mi mamá, mi abuela, mi hermana y mi pequeña sobrina de solo días de nacida. Mi mamá y mi hermana se adelantaron, yo iba con mi abuelita, cuando la avalancha se la llevó. Yo solo tenía 11 años y, aunque lo intenté, no pude hacer nada. Dice Álvaro Angulo con lágrimas en los ojos, sobreviviente de la tragedia.    

Don Álvaro es un hombre que conocí en Bogotá, actualmente es guardia de seguridad de una Universidad, tiene esposa y dos hijas. Me ha contado que ese día amaneció en la terraza de una casa, con una familia que ni conocía. Desde ese día, anduvo de pueblo en pueblo, de casa en casa, y hubo días en los que pasó la noche en la calle o en parques públicos. Como él, fueron muchas las víctimas que estuvieron en situaciones similares.

A pesar de los esfuerzos de algunos, muchas de las víctimas que sobrevivieron estuvieron desahuciadas. Perdieron todo en una sola noche, y, como es frecuente en este país, la presencia del Estado fue escasa. Y si fue poca en esos días, ahora, 34 años después, es casi imperceptible, a pesar de que el territorio es considerado terreno sagrado.

Esta misma insensatez se reflejó desde incluso antes de que sucediera la tragedia.  Gustavo Álvarez Gardeazábal, en su libro “Los sordos ya no hablan” narra cómo se ignoraron las señales que advertían de la erupción del volcán, por otro lado, la tragedia ya había sido anunciada por expertos en vulcanología.  

Hoy lamentamos esta tragedia, y recordamos con nostalgia la fecha. Es triste saber que por desinterés de algunos, muchos otros paguen las consecuencias.   Esperemos que este tipo de tragedias no se vuelvan a presentar o, peor aún, que sucedan sin que se tomen las medidas necesarias.      

“¿Dónde está mi profe?” y otros problemas que enfrentan los estudiantes de Uniminuto

Es inaceptable que se esté apenas en proceso de contratación de docentes, cuando ya ha pasado más de la mitad del semestre y los estudiantes han hecho una inversión para ver las materias respectivas a su plan de estudios. Lo mínimo es que se les responda con lo pactado en el contrato de matrícula.

01/11/2019

Por Elim J Alonso

Julián Oviedo, «No se puede hablar de credibilidad si la mantenemos lejos de nosotros».

Desde hace ya varios semestres atrás, los estudiantes de la Corporación Universitaria Minuto de Dios, sede Zipaquirá, han mostrado su inconformidad en cuanto a la falta de personal suficiente para las respectivas clases, específicamente profesores. Los estudiantes manifiestan sentirse inconformes con dicha situación, y, por lo tanto, han decidido realizar distintas acciones al respecto, tales como una mesa de estudiantes, campañas como “¿Dónde está mi profe?”, un plantón-cacerolazo y un pliego de peticiones. Es realmente preocupante que esta circunstancia se presente en una institución de educación superior, en donde se ve afectada tanto la formación continua que merecen los alumnos como el cumplimiento del contrato de matrícula.

Esta iniciativa la lideran los estudiantes de sexto semestre de Comunicación de la universidad. Uno de los voceros, Julián Oviedo, asegura que llevan casi la mitad del semestre sin el profesor que cubre el área de audiovisual, que se compone por las materias de Fotografía Digital, Producción Audiovisual, Informativos para Televisión y Documental. Los alumnos también aseguran haber pasado con anterioridad un derecho de petición, del cual recibieron una respuesta poco satisfactoria, “no creo que contratar un profesor el 1 de noviembre, para que nos de clase intensiva durante un mes sea la solución”, agregó Oviedo. Es inaceptable que se esté apenas en proceso de contratación de docentes, cuando ya ha pasado más de la mitad del semestre y los estudiantes han hecho una inversión para ver las materias respectivas a su plan de estudios. Lo mínimo es que les respondan con lo pactado en el contrato de matrícula.

Entre las acciones mencionadas, también se realizó una reunión el pasado 22 de octubre, en la que se creó un pliego de peticiones planteado por los mismos alumnos; un plantón-cacerolazo el jueves 24 de octubre, que concluyó con reunión a la 1 pm con los directivos, en la que se presentó el pliego de peticiones. Además, semanas antes, el 23 de agosto, presentaron un derecho de petición que solicitaba la contratación de docentes, la reposición de clases y el cumplimiento de la promesa de valor que les dio Uniminuto a la hora de la matrícula. Los estudiantes aseguran no haberse sentido satisfechos con la respuesta que recibieron el 4 de octubre al derecho de petición ya mencionado.

Igualmente, alegan que no se le ha hecho mantenimiento a algunos equipos que necesitan para realizar su labor, no se han comprado otros que ya se han prometido y que, en ocasiones, según Oviedo, se contratan profesores “que no están calificados para impartir esas materias o su perfil profesional no da”. Es deber de la institución cumplir con los contratos de matrícula, con el pensum y materias respectivas a cada carrera y con los equipos e instalaciones necesarias para la formación de sus profesionales.

Esta no es la primera vez que hay manifestaciones estudiantiles, eso bien lo sabemos. Este es un llamado para que las autoridades competentes hagan algo al respecto y que, además, se hagan las respectivas auditorías y revisiones a la manera como operan las instituciones educativas. A partir de este caso, se reflejan los incontables momentos en los que el gobierno ha mostrado desinterés hacia la educación, una parte tan importante y necesaria para el desarrollo de cualquier país. También es un llamado al compromiso de todas las instituciones educativas, ya que tienen en sus manos una labor muy importante para la sociedad, la de formar profesionales y personas excelentes.

Cuando un derecho se convierte en negocio, y la caridad, en manipulación

Exigir votos para un candidato a cambio de la permanencia en un proyecto de colaboración de mercados es constreñir el voto, que debe ser secreto, ante todo, libre.

Elim J Alonso, «si usted ve actividades parecidas, que constriñen el voto de la comunidad, no dude en denunciar».

En época de elecciones, como en la que nos encontramos actualmente,  salen a relucir ciertas situaciones lamentables dentro de nuestra práctica democrática, evidenciada a través del ejercicio del voto. Y es que precisamente, unos audios que comenzaron a circular en redes sociales, en los cuales se escuchaba a la señora Rosa Moreno, representante legal de la Fundación Emmanuel, me hicieron reflexionar sobre la situación de nuestro país y sobre las reacciones de los implicados.

Pero primero lo primero, señora Rosa Moreno: pedir o exigir votos para un candidato a cambio de la permanencia en un proyecto de colaboración de mercados, y verificar posteriormente, es constreñir el voto, que debe ser, dentro de una democracia, secreto y, ante todo, libre. Exigir el mismo voto con el argumento de que le es necesario para que los mercados sean apoyados por la alcaldía, es reflejo de nuestra pésima cultura electoral, demostrando que muchos de los electores votan por beneficios y no por ideas. Y luego nos quejamos de nuestros gobernantes, los mismos que elegimos de mala manera.

Señora, exigirle eso a un grupo que depende de esos mercados, familias que se sostienen con eso, porque es una población de escasos recursos y por la tanto vulnerable, es prácticamente obligarlos a votar por alguien a partir del miedo a perder los beneficios de los que dependen varias familias.

Y es que defenderse argumentando el desconocimiento de la ley es inútil, simplemente porque su desconocimiento no la exime del cumplimiento. Además, me pregunto yo: ¿cómo no lo iba a saber si es un simple ejercicio de ética? Esto es un ejercicio racional que se desarrolla en la niñez entre los 6 a 10 años de edad, cuando se empieza a discernir entre lo que está bien y lo que está mal.

La gran ironía, sin embargo, es que nos dicen que vivimos en una democracia, que el poder reside en nosotros, el pueblo. Y que un selecto grupo que constituye un porcentaje pequeñísimo dentro de la sociedad colombiana (más de la mitad de los colombianos pertenecen a los estratos 1, 2 y 3, según la Revista Dinero), quienes, evidentemente, poseen un poder adquisitivo más amplio que el de las personas que están ayudando (o manipulando, diría yo), decidan que está bien y es justo aprovecharse de esa posición, es la muestra más evidente de que la política es un chiste para ellos.

Y así mismo como aseguró Moreno en uno de sus audios “Todo no es regalado, todo cuesta” y señora Rosa, sus acciones también traen consecuencias. Espero que se tomen las medidas suficientes y necesarias. Porque por más que usted quiera negarlo, obró de mala fe y en su conciencia quedará.

El norte, sin duda alguna, se ha visto desdibujado para aquellos aspirantes a cargos políticos que se valen de este tipo de artimañas para llegar al poder,y ese es, precisamente, el problema principal. Cuando el poder se ve como un fin y no un medio, regalar tamales y mercados por votos es una simple herramienta democrática más. Especialmente para quienes no tienen nada mejor que ofrecer, que no tienen ese espíritu de ayuda y de seguir construyendo país. Por eso hay corrupción. Por eso este país sigue desangrándose.

El objetivo de este texto es el de visibilizar estas situaciones pero, sobre todo, tiene el fin de que usted como lector reflexione, se ponga a pensar sobre el criterio que usa para decidir a la hora de estar en las urnas. Así que si usted ve actividades parecidas, que constriñen el voto de la comunidad, no dude en denunciar. No debemos permitir que sigan sucediendo estas situaciones que desvirtúan el ejercicio real de la democracia y que no permiten que nuestro país avance.

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